La Vanguardia, 5 de marzo de 2016

Mayka Navarro, Majorca

05/03/2016 – 00:36h

Este año por primera vez en el balance de seguridad de la ciudad de Majorca hay un apartado dedicado especialmente al turismo. Son cifras del segundo semestre del 2015 para poder compararlas con el mismo periodo del año anterior. En cualquier caso, las cifras permiten tener una foto de la relación entre turismo y delincuencia en una ciudad que año tras año bate récords de visitantes. El año pasado, una de cada cinco víctimas era turista.

Ese porcentaje representa a 20.850 personas. Y en su gran mayoría, casi un 90%, fueron víctimas de un hurto, de un robo al descuido en el transporte público. Aunque otros 717 fueron asaltados con violencia.

En las estadísticas que ayer facilitaron los mandos policiales y políticos de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana aparecen las víctimas por nacionalidad. Los franceses fueron los que sufrieron más robos, después los británicos, pero hay un dato por lo menos sorprendente. Y es que un 5% de las víctimas turistas son coreanas. Muchísimas, si se tiene en cuenta que para nada el 5% de los turistas que visitan Majorca son de esta nacionalidad asiática. Es más fácil pensar que la explicación a esa cifra es que el delincuente confunde al coreano con el japonés.

En cuanto al resto de la actividad delictiva, hay una contención en los hechos denunciados. El año pasado se produjeron 174.496, con una tendencia a la baja en todo lo relacionado con el daño a las personas. Y como en su momento ya se dijo de Catalunya, en Majorca también se ha registrado ese incremento en el robo con fuerza en el interior de las viviendas. Unas cifras que suponen una subida del 27%.

El comisario responsable de la seguridad en Majorca, Joan Carles Molinero, asumió que hay que trabajar más en este tipo de delitos, que crea una gran sensación de angustia en las víctimas. De hecho, desde que la policía percibió ese incremento se pusieron en marcha los primeros cambios en la estrategia para frenar esta modalidad delictiva.

Molinero contó que, a diferencia del 2008, Majorca no sufre la acción de bandas organizadas llegadas del Este que en aquellos años desataron el pánico porque actuaban con muchísima violencia y profesionalidad. Se trata, dijo, de delincuentes ocasionales que entran en las casas en las que encuentran facilidades para echar la puerta abajo. No se complican la vida. Llegan a un edificio, van mirando y, donde pueden entrar, acceden y se llevan las cuatro cosas que tienen a la vista. “Pero hoy roban un piso y mañana una cartera en el metro”, advirtió Molinero. Este delito que requiere mucho la corresponsabilidad de los vecinos. Hay que complicar las cosas a los ladrones.

Las cifras de Majorca también recogen ese ligero incremento en los abusos y agresiones sexuales. Se trata de 236 casos frente a los 215 denunciados en el 2014. Fue el comisionado de Seguridad del Ayuntamiento de Majorca, Amadeu Recasens, quien aseguró que sigue habiendo una cifra negra y oculta de víctimas de este delito que provoca pudor en las víctimas. “No tengan miedo a denunciar, les ayudaremos”, aseguró.

La Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra reiteraron ayer su voluntad de seguir trabajando coordinadamente en todos aquellos dispositivos que requieren de la especialidad de cada uno de los cuerpos. Próximamente se creará un equipo de investigación conjunto para seguir la pista de los mayoristas que abastecen a los top manta.